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“Una noche cenando con Carolina, mi esposa, surgió el tema y le comenté la ilusión que me haría seguir un año la caravana del Dakar y ella fue contundente: ¡Cómo que seguirlo, si vas, es a participar!”

“A los 14 años rompí la hucha de mi primera comunión para poder comprarme una Bultaco Lobito.  Con esa moto comencé a concursar en triales que supusieron el inicio de mi trayectoria en el mundo de la moto. A los 16 años tuve que pedir permiso para poder participar en el año 76 en mi primera carrera en El Sebadal con una Suzuki 125.”